Hogueras de San Juan de Alicante 2026
Fiesta popular

Hogueras de San Juan de Alicante 2026

Del 20 al 29 de junio de 2026 · 10 días · Alicante

Las Hogueras de San Juan son la respuesta de Alicante a las Fallas de Valencia: misma lógica de construir para quemar, mismo calendario de verano litúrgico en torno a San Juan, mismo ruido de mascletà a mediodía y mismo fuego en la noche del 24. Pero Alicante tiene algo propio que Valencia no tiene: el mar. Las hogueras se levantan con la bahía de fondo, la Cremà arde frente al Mediterráneo y el concurso de fuegos del Postiguet cierra las fiestas con el agua como espejo.

Las fiestas arrancan el 20 de junio con la Plantá —la instalación de los monumentos en las calles— y no terminan hasta el 29, cuando el último disparo del concurso de fuegos artificiales se apaga sobre la playa del Postiguet. Entre medias, diez días en los que Alicante vive hacia afuera: en la calle, en la playa y con ruido.

El disparo de salida

La Plantá

El 20 de junio, los artistas falleros —muchos de ellos valencianos, porque el oficio comparte tradición entre las dos ciudades— instalan en las calles los monumentos que han construido durante meses. La Plantá no es un espectáculo organizado: es el proceso visible del montaje, con grúas, andamios y piezas de cartón y madera que de repente convierten una calle normal en el escenario de algo que todavía no ha pasado.

Ver una hoguera recién plantada, con los detalles de la escultura aún sin terminar y el olor a pintura fresca, tiene algo que la noche de la Cremà ya no tiene: la paradoja de admirar algo construido expresamente para desaparecer.

El momento culminante

Concurso de fuegos artificiales en El Postiguet

El 29 de junio, en la playa del Postiguet, se celebra el último disparo del concurso internacional de fuegos artificiales que cierra las Hogueras. Es el final oficial de las fiestas: pirotécnicos de distintos países compiten durante varios días con disparos nocturnos sobre el mar, y el del 29 es el más esperado.

Ver fuegos artificiales sobre el agua de noche, con la ciudad encendida detrás y la bahía enfrente, es una de esas combinaciones que Alicante tiene y que no requieren ninguna elaboración para funcionar.

En qué consiste

El corazón de las Hogueras son los monumentos: esculturas de hasta veinte metros de altura construidas en cartón, madera y poliestireno que representan escenas satíricas, políticas o puramente artísticas. Hay dos categorías —hogueras mayores y hogueras de barrio— y los artistas que las construyen compiten por el primer premio sabiendo que su obra va a arder cuatro días después de que el jurado la vea.

La mascletà es el ritual diario. Cada mediodía, en la Plaza de los Luceros, una pirotecnia dispara una secuencia de petardos y cohetes diseñada no para verse sino para sentirse: el objetivo es el ruido y la vibración en el pecho, no el espectáculo visual. Las mascletàs son un género en sí mismo, con aficionados que las valoran como si fueran música, y la de las Hogueras está entre las más esperadas del año.

La noche del 23 al 24 de junio es la Noche de San Juan, y en Alicante eso significa hogueras en la playa. No los monumentos —esos arden la noche siguiente— sino hogueras populares directamente en la arena, con la tradición de saltar sobre las llamas tres veces pidiendo un deseo. La playa del Postiguet y las del norte de la ciudad se llenan de familias y grupos que llevan la cena, la madera y el vino para pasar la noche.

La Cremà es la noche del 24 al 25 de junio. A partir de la medianoche, todos los monumentos de la ciudad arden en orden: primero los de barrio, luego las mayores. Los bomberos controlan las llamas pero no las apagan hasta que el fuego ha terminado su trabajo. En unas horas, meses de trabajo desaparecen. Las calles amanecen con ceniza y olor a quemado, y Alicante vuelve a ser una ciudad sin monumentos.

Antes de ir

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La mascletà empieza a las 14:00 en punto y dura entre ocho y doce minutos. Llega a la Plaza de los Luceros con media hora de antelación mínimo: el espacio se llena rápido y desde el fondo el efecto es considerablemente menor. Protege los oídos si tienes sensibilidad al ruido — no es una recomendación de folleto, es una advertencia real.

02

Para la Cremà del 24 al 25, elige un monumento de barrio antes de medianoche y uno mayor después. Los de barrio arden más rápido y con menos protocolo; los mayores tienen más espectáculo pero también más gente. La temperatura cerca de un monumento ardiendo en junio en Alicante es considerable — mantén distancia y lleva ropa que no te importe perder si le cae una chispa.

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La Noche de San Juan en la playa es gratuita y familiar. Lleva algo para cenar, algo para beber y madera si quieres hacer tu propia hoguera — aunque la mayoría comparte las que ya están montadas. El baño a medianoche en el Mediterráneo en junio, después de saltar la hoguera, es parte del ritual.

04

El alojamiento en Alicante del 20 al 25 de junio sube de precio significativamente. Los días 26 al 29, con el concurso de fuegos pero sin la Cremà, son considerablemente más baratos y tienen mucho menos caos. Si solo puedes ir unos días, decide si prefieres la Cremà o los fuegos del Postiguet: son experiencias distintas.

¿Sabías que…?

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Las Hogueras de San Juan de Alicante fueron declaradas Bien de Interés Cultural en 1991 y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, junto con las Fallas de Valencia, los Moros y Cristianos de Alcoy y la Semana de Música Religiosa de Cuenca. Es la única fiesta del fuego reconocida por la UNESCO en España.

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La primera Hoguera oficial se celebró en 1928, aunque las hogueras de San Juan en Alicante son mucho más antiguas. El impulsor de la fiesta moderna fue el periodista José María Py, que quiso crear una celebración propia para Alicante inspirada en las Fallas valencianas. Noventa y ocho años después, la fiesta tiene más de cien monumentos repartidos por toda la ciudad.

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Los artistas que construyen las hogueras trabajan durante todo el año en sus talleres, pero el precio de cada monumento puede superar los 100.000 euros en la categoría mayor. El primer premio del concurso oficial no cubre ni de lejos ese coste: las comisiones de hoguera —las asociaciones de vecinos que financian cada monumento— dependen de cuotas, patrocinios y actos propios durante el año para llegar a junio.

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La mascletà tiene su propio lenguaje técnico. Los pirotécnicos hablan de "tercios" para describir las fases del disparo, de "traques" para los petardos en cadena y de "palmeras" para los cohetes que abren arriba. Una mascletà bien construida tiene un arco dramático —inicio, crescendo, clímax y remate— que los aficionados valoran con la misma seriedad con que se valora un concierto.

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